jueves, 14 de marzo de 2013

Los temas en la poesía (texto de Jaime Jaramillo)


El tema de sus obras constituye un problema para los artistas, porque la hipocresía de las sociedades
no tolera el libre examen y penaliza rigurosamente el tratamiento público de asuntos públicos. En nuestro
tiempo las prohibiciones disminuyen, pero no terminan. La lista de autores condenados por sus libros resulta
demasiado larga y ominosa para vergüenza de la humanidad. Vergüenza es un decir. Con una vergüenza se
tapa otra.
Frecuentemente las artes se ven afectadas por alguna censura, en especial la poesía. A ningún artista
se le prohíben los temas tanto como al poeta. ¿Por qué? ¿Quiénes lo hacen? La censura manifiesta el temor
a la poesía atacando al poeta, cerrándole el paso. En efecto, para empezar se le presenta la siguiente lista
restrictiva:
1. No escribir poemas de amor, porque el tema está agotado y el amor también.
2. No escribir sobre la muerte, porque es de mal agüero y el tema lo gastaron los pseudo–románticos.
3. No escribir sobre la infancia y la familia, por considerarlo asunto trillado, nostálgico, común y poco
relevante.
4. No escribir sobre política y sociedad porque resulta de mal gusto y el tema está desactualizado.
5. No escribir sobre cuestiones locales y del campo porque la naturaleza es anacrónica y se está acabando.
6. No tratar asuntos literarios, lo que se considera vicioso, reiterativo y repugnante.
7. No escribir sobre su ciudad porque es algo monótono, de lo que todo el mundo está cansado.
8. No escribir sobre bajos fondos y violencia porque eso fomenta la criminalidad y es un asunto demasiado plebeyo.
9. No escribir sobre sí mismo porque a nadie le interesa.
10. No escribir sobre otras personas, ni aun indirectamente, porque puede ser peligroso.
11. No escribir sobre temas exóticos porque en general se desconocen y no vienen al caso. Es
extranjerizante.
12. No escribir sobre temas religiosos porque el mundo contemporáneo es ateo y hedonista.
13. No escribir sobre asuntos de actualidad porque la actualidad es indigna del poema.
14. No escribir sobre temas eternos porque resulta vano y presuntuoso.
15. No escribir sobre sentimientos y recuerdos, lo que se considera cursi y ridículo.
16. No escribir sobre el futuro porque se desconoce.
17. No escribir sobre temas de la naturaleza. Es ingenuo y decorativo.
18. No ocuparse de sucesos históricos. Eso es crónica, anécdota, prosaísmo, algo caduco e inconducente.
19. No escribir poemas filosóficos porque la filosofía no es propia del poema.
20. Que no se escriba verso rimado porque la métrica ya caducó, y que tampoco se escriba verso libre
porque eso no es poesía.
21. Que la poesía no diga nada en esencia, sino que se limite a sugerir. Sin ideas será menos peligrosa.
En fin, la lista de prohibiciones es demasiado larga para transcribirla en su totalidad. De ese modo se
intenta reducir el campo del poeta y sólo queda campeando la teoría sobre el vacío necesario para preservar
la inocencia del mundo.
Pues bien: sobre lo que hay que escribir es precisamente sobre todas las cosas prohibidas y del modo
prohibido. Y escribir con claridad y contundencia, no tímidamente con medias palabras. La poesía no consiste
en ocultar, sino en descubrir. Es revelación o no es nada. No hay tesoros ocultos en poesía. Ya los ladrones
los saquearon todos. Incluyendo a don Luis de Góngora.


Jaime Jaramillo 

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