Deseo compartir: Palabra Crisálida
Rasgué las vestiduras, sangró el cuerpo. Las ideas gusanos comían el entendimiento. Palabras salieron de mi vientre, no tenían forma. Las amasé con fuerza y rabia, surgió un cuerpo crisol. No las aliñé, las quería puras bailarinas de todas las edades, paisajes y lugares.
Cristales suspendidos en el rostro. Estaba ciega, el ritmo perdido. Quemadas en la hoguera las destruí. Bebí su esencia, las arrojé lejos, bailaron al sol, se desvanecieron. El viento alargó su lamento.
Algunas de ellas se posaron en la ardiente arena de suaves hondas. Sentí la sed del que no tiene, el calor de la desesperanza, el rojo impotente. Un lodo pegajoso impedía los pasos sin huellas. Música del alma callada. Me dormí bañada de sal, con los labios secos y el cuerpo arañado de búsqueda.
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