miércoles, 21 de noviembre de 2012

Derrota


Rafael Cadenas, 1963 (*)

Yo que no he tenido nunca un oficio 
que ante todo competidor me he sentido débil
 
que perdí los mejores títulos para la vida
 
que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
 
que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
 
que me arrimo a las paredes para no caer del todo
 
que soy objeto de risa para mí mismo que creí
 
que mi padre era eterno
 
que he sido humillado por profesores de literatura
 
que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
 
que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
 
que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
 
que tengo vergüenza por actos que no he cometido
 
que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
 
que he perdido un centro que nunca tuve
 
que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
 
que no encontraré nunca quién me soporte
 
que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
 
que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
 
que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
 
que nunca podré viajar a la India
 
que he recibido favores sin dar nada en cambio
 
que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
 
que me dejo llevar por los otros
 
que no tengo personalidad ni quiero tenerla
 
que todo el día tapo mi rebelión
 
que no me he ido a las guerrillas
 
que no he hecho nada por mi pueblo
 
que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
 
que no puedo salir de mi prisión
 
que he sido dado de baja en todas partes por inútil
 
que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
 
que me niego a reconocer los hechos
 
que siempre babeo sobre mi historia
 
que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
 
que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
 
que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
 
que llego tarde a todo
 
que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
 
que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
 
que no soy lo que soy ni lo que no soy
 
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
 
que he vivido quince años en el mismo círculo
 
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
 
que nunca usaré corbata
 
que no encuentro mi cuerpo
 
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
 
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
 
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

1 comentario: