La luna brilla
lejana y ardiente,
cálida y viviente
mímica se detiene.
A cada paso
encantada la mirada,
la noche se desplaza
colgando de una guirnalda.
Imbricada es la tonada
comenzando de nuevo,
suspirando muy suave
es que ahora te detengo.
Los deseos van alegres
mimetizándose de cero,
voy sublimando los sueños
cada vez que te veo.
Viajando muy lento
por un paraje eterno,
infinitos son los versos
de los diarios que te
cuento.
Siembran los sureños
modestos cerezos,
y tus besos, contienen
lo que sublima este sueño.
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